jueves, 12 de noviembre de 2009

LILIANA & NATALIA: SIGAN CHUPANDOLA

Estoy bastante confundido. Recibí el mail de una señora que dice que con la crítica cinematográfica de EL PAJARO JIMENEZ CANTA HASTA MORIR me fui a la remierda; en realidad la tipa parece que es educada y solo dijo que tuve un ataque de mal gusto. Luego agrega que en dicha película aparecen un montón de gente buena y que yo les falto el respeto. Debe estar equivocada esta señora; tal vez habrá leído otra crítica, ya que en la película que yo relato son todos amigos míos, por lo tanto no hay uno solo que sea buena persona.
Dice además que lo mío "es de un tipo que no se siente bien ni con el mundo ni consigo mismo", y que perdió la confianza en mí. Con respecto a esto último está muy bien. Yo nunca le pedí que confiara en mí. Ni siquiera yo confío en mí. Yo escribo simplemente para divertirme, y por que me gusta. Mire usted si yo voy a escribir para ganarme la confianza de los desconocidos. Faltaba más. Ché, doña, me escribí las aventuras de rocambole, no me presta cincuenta pesos? Y con respecto a lo primero, es decir, a la clase de tipo que soy, le agradezco el diagnóstico, me ahorré los 140 pesos del analista. Mire Señora Liliana, no tengo ganas de discutir, así que hagamos una cosa: no lea más ningún artículo que yo publique y listo, se va a ahorrar toda esa angustia que la tiene a mal traer.

Me escribió también Natalia, cuyo mensaje transcribo copypastextualmente (es decir, con faltas de ortografía y todo) :

"todas esos comentarios tan chabacanos me parecen una total falta de respeto hacia mi querido Patagones su historia y a toda su gente; la que estuvo en aquella madrugada del 7 de Marzo cuando con coraje y amor por la patria defendieron la soberania en lo que hasta ese momento era el puerto mas austral; y por otro a la gente que hoy esta.
Me parece mentira y me apena mucho que un maragato se mofe de su propia historia y como maragata que soy, orgullosisima de mi pueblo, me da verguenza ajena que alguien hable con tanta liviandad y descaro de su propio pueblo; que no es cualquier pueblo, sino uno en el que todos sus hijos nos sentimos orgullosos y ponemos el nombre de CARMEN DE PATAGONES en lo mas alto dondequiera que vayamos".

Bueno, Natalia, con respecto a toda la gente que tuvo que madrugar el 7 de marzo para defender a la patria, no te hagás problema; no se van a enterar que les estoy faltando el respeto, ya que hace tiempo deben estar viendo crecer las papas desde abajo. Yo te diría además que no creas todas las boludeces que te dicen en la escuela; el sistema siempre va a necesitar estúpidos que se hagan matar en alguna guerra absurda. Sería bueno que leas más y que lo hagas con sentido crítico. De lo contrario pasa esto, quedás como una idiota, escribiendo una arenga con mucho olor a gorra. Te falta el bigote, la marcha de San Lorenzo de fondo y una voz aguardentosa que lea el comunicado número uno. Ningún militar es bueno Natalia; ninguna guerra es buena Natalia, ni le trae gloria a nadie. Se trata simplemente de la manifestación de lo peor que tiene el ser humano. Acordate que la plaza de mayo en el '55, llena de nenes que iban a la escuela y civiles que iban al laburo, la bombardearon nuestras gloriosas fuerzas armadas (no eran brasileros). Acordate del proceso de reorganización nacional. Acordate la bajeza sin nombre que cometimos los argentinos al aliarnos con Uruguay y Brasil, por orden de los ingleses, para exterminar sin motivo alguno a los pobres paraguayos en 1864. Acordate -y esto es lo más importante- que Patagones, el suelo que estás pisando y que cuando lo nombrás te hincha de orgullo como si te hubieses morfado una cacerola de porotos, era en realidad la tierra de nuestros hermanos mapuches, a los que masacramos para robarles su territorio, mucho antes de que los brasileros nos lo quieran robar a nosotros. El que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón habrán pensado tal vez los brazucas; qué se yo. Yo no siento ningún orgullo especial en ser maragato o incluso en ser argentino, ya que como primera medida soy un ser humano, igual que los brasileros, igual que los paraguayos e igual que los mapuches. Mi apellido es ruso, mi vieja es árabe, mi viejo español, yo nací en argentina y vivo en francia, desde donde te estoy escribiendo ahora. Así que no creo en banderas ni en nacionalidades ni en orgullos bélicos. Hay algunos hechos que me hacen sentir mucha vergüenza de ser argentino; otros, como el gol del diego contra los ingleses, me ponen muy contento y me rio de janeiro, me porto alegre y me copa cabana. Asi que si a mí se me antoja reirme de los militares, dejame hacerlo tranquilo; tengo todo el derecho del mundo. Cuando a ellos se les ocurra pegarte un tiro, hacer desaparecer a un hijo tuyo, o mandarte a Malvinas a pelear contra una potencia llevando un aire comprimido, no van a poner tantos reparos como lo estás haciendo vos.

Después de todo Natalia, se trata solamente de un chiste que no lastima a nadie. Además, decime vos si no es para cagarse de risa de este maniquí vestido de uniforme; parece Guido Suller en la marcha del orgullo gay. Haceme el favor!!


Bibliografía que habla de Carmen de Patagones y de historia argentina en general, para que idiotas como Natalia puedan ampliar siquiera un poquitito sus mentes estrechas:

* Idle Days in Patagonia, W. H. Hudson (1893)
* En el país del viento, Roberto Arlt (1934)
* Historia Argentina, J. M. Rosa (1972) Tomo IV, aunque sería mejor leer los 17 tomos.

3 comentarios:

Cándido dijo...

Se enojó el Chalero

maria dijo...

Muy bien respondido chalero

Anónimo dijo...

Yo soy maragato y sin embargo estoy de acuerdo con vos chalero. Disculpame que no coloque mi firma, la gente del pueblo me mata si se entera quien soy.