sábado, 26 de diciembre de 2009

LOS CHISTES PELOTUDOS Y LA MAQUINA DE HACER SALCHICHAS

Imaginen un chiste estúpido. El chiste más estúpido del mundo; por ejemplo: “Un tipo dentro de una piscina, le pregunta a otro que está parado al borde de la misma:
-¿No nada nada?
El observador le contesta: -No traje traje”
Supongamos que usted se halla en un casamiento y está tan borracho y está de tan buen humor que en vez de clavarle a su camarada un tenedor en el ojo, que es precisamente lo que se merece, esboza en cambio por pura cortesía una sonrisa forzada.
Ahora nuestro interlocutor, estimulado por lo que cree un éxito arrollador, luego de sus propias carcajadas, continúa:

-Perá, perá, tengo otro. Un tipo en el medio del río le pregunta a otro que está parado a la orilla del mismo:
-¿No nada nada?
El otro le responde: -No traje traje.
Usted ya no sabe si está teniendo un Déjà vu o su interlocutor tiene un cromosoma de más. Vuelve a sonreir, esta vez sin preocuparse en ocultar una dosis de fastidio e incomodidad. Usted debe soportar además de las carcajadas del locutor, unas groseras y bruscas palmadas en la espalda. El tipo sigue:
-Y conocés ese del chabón que está en el mar y le pregunta a otro que lo mira desde la playa:
-¿No nada nada?
-No traje traje.
A esta altura usted, si bien está borracho o fumando porro o aspirando gas hilarante, no puede esbozar siquiera una remota mueca de alegría. Santo Biasatti al lado suyo parece el guasón. Decide pararse y huir, pero el chistoso lo agarra del brazo en un último intento desesperado y mientras usted samarrea tratando de desasirse, el tipo le grita apresuradamente:
-Y conocés ese del otro chabón que está en otro mar y le pregunta a otro señor que lo mira desde otra playa:
-¿No nada nada?
-No traje traje.

¿Imaginaron la situación? ¿Qué piensan al respecto? ¿Es ridícula, imposible y fuera de toda realidad? No señores. Se trata del mecanismo que utiliza Hollywood y el sistema capitalista en general para hacer salchichas y también “exitos de taquilla” del tipo Mi Pobre Angelito 1, Mi Pobre Angelito 2, Mi Pobre Angelito 3 y Mi Pobre Angelito 4. ¿Hicieron ya cuatro Mis Pobres Angelitos? Sí. ¿La mamá y el papá de Macaulay Culkin se fueron cuatro veces de vacaciones y las cuatro veces se lo olvidaron al pobeshito angelito sholito en la cashita para navidita? Sí. ¿Cuatro veces? Sí. ¿De verdad? Sí. ¿Con qué se drogan los padres de Macaulay Culkin? No sé.
Otro ejemplo que quiere continuar con la misma línea es Mi Primer Beso. Ya hicieron Mi Primer Beso 1 y Mi Primer Beso 2. No se rían; es verdad. En la uno, una minita de once años da por primera vez un primer beso. En la dos la misma minita, ahora ya de trece años da por segunda vez otro primer beso. Si seguimos así, cuando salga Mi Primer Beso 7, la misma chabona, con 23 años, continuará dando su primer beso mientras dos senegaleses se la cojen por el culo al mismo tiempo. Y la ocho se llamará Mi Primer Beso Negro. Por qué no se van a la reputa madre que los parió.

¿Por qué los Estados Unidos y el capitalismo toman por imbéciles a nuestros hijos, y ni qué hablar de a nosotros mismos? Mmmm. Tal vez la respuesta no sea tan difícil. ¿Por qué en cambio hay gente que trata a los niños con muchísimo amor, respeto y delicadeza, como ser Lewis Carroll, María Elena Walsh, Mark Twain, Jules Verne, Charles Chaplin, Marcel Marceau, o Ariel Bufano? Mmmmm. Vaya uno a saber. ¿Cómo saber si estamos en presencia de los unos o los otros? Muy fácil: si se trata de un artista de verdad, no existe la distinción de “para grandes” y “para niños”. Yo me sigo cagando de risa con el hijo de puta de Chaplín y me sigo emocionando con María Elena.


******************

No hay comentarios: