viernes, 14 de mayo de 2010

MUTATIS MUTANDIS

Hubo un tiempo en que Iván no era como ahora, un cavernícola con el pelo a la cintura que bebe como una morsa y fuma faso todo el día. Aunque no lo crean, iba de impecable traje y maletín, y morfaba con la boca cerrada. Sin embargo, y pese a las apariencias, la escencia de Iván era la misma: un inmaduro del orto.
Por ese entonces Iván trabajaba como analista para una célebre consultora informática cuyo nombre no quiere acordarse, y uno de sus clientes era un importante organismo del gobierno. Había que posicionar el website de este organismo gubernamental entre los buscadores más populares del momento. Para realizar las estadísticas, se había utilizado un software que recibía de google, yahoo, etc. los datos para luego procesarlos y hacer los gráficos de tortas, barras y todas esas boludeces que le encantan al cliente.
Se había pactado una reunión entre ambas entidades para el día lunes y evaluar los resultados. Iván se pasó gran parte del fin de semana en su casa o la de sus amigos realizando la siguiente tarea: abría el google o el yahoo y colocaba “Alfredo Isaac Singer se la come” en el cuadradito de búsqueda y luego le daba al botón izquierdo del mouse como si tuviera mal de parkinson. En un minuto podía llegar a realizar cien veces la misma búsqueda, que para las frías estadísticas representaban cien búsquedas de una misma frase: “Alfredo Isaac Singer se la come”. Alfredo Isaac Singer era el jefe de Iván, y muy bien no se llevaban. El pobre tipo llegó el lunes una hora antes, con los proyectores, las computadoras y toda la parafernalia lista para transmitir directamente los datos desde internet, cuando leyó incrédulo que el dato mas buscado en el sitio del gobierno, era que Alfredito se la morfaba; encima Alfredito era él. Y además no lo decía cualquiera, lo decían Google y Yahoo. Al final tuvo que mandar corriendo a comprar unas cartulinas y unos fibrones para dibujar desprolijamente y a los pedos, tortas y barras de una estadística inventada por él mismo, nada de computadoras, nada de tortitas prolijitas, nada de proyectores pantallísticos internéticos. Mientras exponía delante de la audiencia, transpirando como salame en la guantera, Alfredo seguramente estaba rogando que nadie estuviese conectado con su laptop a internet y comprobando que las estadísticas eran bochornosamente otras. A todo esto Iván se la pasó en el baño doblado en dos de la risa.


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2 comentarios:

Caléndula dijo...

A algunos les resulta fácil acomodarse a ¨lo que debe ser¨ a otros no tanto... cada uno hace lo que puede por darle un sentido a su existencia, algunos lo logran y otros no tanto... mientras tanto la vida se va pasando: ese recorrido tal vez sea el sentido...

Si es que lo hay... ¿por que tendremos ese berretín de buscarle el sentido a todo?... ¿y si no lo hay?.

Y... seguro que lo vamos a inventar...

Siga tocando fondo Chale, mientras se lo banque... es un interesante lugar: se ven cosas que los demás no ven (o no quieren ver) desde ese otro lugar acomodado.

El Chalero Solitario dijo...

Una vez un amigo me preguntó qué cosas haría si me dijeran que me queda un solo día de vida. Me puse a pensar y me dí cuenta que no era muy distinto a las cosas que yo hacía a diario: Jugar con Delfina, ir al teatro, salir a cenar afuera con mis hijas, fumarme un fasito al sol, mirar una buena película, tomarme un güiskito con Iusef mientras hablamos de literatura. Para mí esas son las cosas verdaderamente importantes de la vida. No creo que exista una persona tan idiota que responda: ir a trabajar, hacerme problemas por las estadísticas o por la política o por la fucking religión. Tal vez tengas razón Calendula, tal vez haya tocado fondo, si tocar fondo significa mirar las cosas desde cierta altura con una sonrisa cínica y bastante escepticismo.