Es verano y estoy dando unas vueltas con mi amigo Pichuco por la provincia de Corrientes. Paramos en un bolichongo al costado de la ruta para morfarnos un pescado y tomarnos unos vinos. Mientras el Pichu va al baño, yo me quedo hablando con Don Santos Tula, un pescador oriundo del pueblo de Esquina, no lejos de allí. Me cuenta que se levanta a las 4 de la mañana para preparar las redes y salir con el bote a eso de las 5. Prendo un porro y le ofrezco. Me dice que el médico le tiene prohibido el alcohol y el tabaco. Yo tampoco fumo tabaco, pero lo pienso y no le digo nada. Pienso también que si tuviera que levantarme a la hora en que me acuesto, y encima careta, preferiría morirme ahogado en el río. Don Tula sigue hablando. Habla un lenguaje cerrado como culo de muñeca. Tengo que pedirle a cada rato que me repita las frases dos o tres veces. Debo parecer un idiota. Al final opto por decirle todo que sí, arriesgándome a meter la pata con alguna respuesta que deba ser no. Realmente me chupa un güebo; preferiría descifrar la piedra de rosetta.
Y el Pichuco que no viene.
Don Tula me pregunta qué hago. Le respondo que soy analista de sistemas.
Y el Pichuco que no viene.
Don Tula me pregunta qué hago. Le respondo que soy analista de sistemas.
DON TULA:-Quéloquejeso -quiere saber.
EL CHALERO: -Computación, Don Tula, computación.
El viejo se queda callado un rato; luego dice algo que no llego a comprender. Me quedo callado. Me vuelve a preguntar
DON TULA: -Queloquejeso del zirirí
EL CHALERO: -¿Cómo dice, Don Tula?
DON TULA: -Que queloquejeso del zirirí
EL CHALERO: -Disculpe...no le entiendo
DON TULA: -Que queloquejeso del zirirí, que todo el mundo habla de eso, del zirirí.
EL CHALERO: -No, Don Tula, yo de pezca no sé nada. No sirvo ni para pescame un resfrío.
DON TULA: -No; el zirirí, el coso ese redondo, del tamaño diuna torta frita, que también sirve pa mirarse la trucha.
EL CHALERO: -Aaaaaahhhhhh, sí Don Tula; usted me estaba hablando del CD!!!!!!
DON TULA: -Sí, eso, eso, el zirirí. ¿Queloquejeso?
Acto seguido procedí a responderle que el zirirí, como se empeñaba en llamarlo él, había muerto hacía rato. Que el DVD iba en camino de extinción, y que la onda ahora era el BD, también llamado Blu Ray Disc; pero que al ser los sistemas de archivos compatibles con los formatos UDF e ISO 9660, no había que hacerse problema. Le comenté también que la capacidad standar de 50 GB estaba asegurada y que experimentalmente ya se habían logrado 16 capas para obtener 400 GB. Todo esto se pudo hacer porque el tamaño del punto mínimo en el que un láser puede ser enfocado está limitado por la difracción, y depende de la longitud de onda del haz de luz y de la apertura numérica de la lente utilizada para enfocarlo. En el caso del láser azul-violeta utilizado en los discos Blu-ray, la longitud de onda es menor con respecto a tecnologías anteriores, como la del zirirí, aumentando por lo tanto la apertura numérica.
Dejo de hablar. Don Tula me mira. No dice nada. Ahora el que no entiende una pija es él. Estamos a mano.
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