jueves, 24 de junio de 2010

EL DESTINATARIO INSÓLITO


VERANO DE 1971. El pequeño tiene no más de diez u once años. Tiene la piel blanco-teta, la cara llena de pecas y está muy triste. Su amiga Laura, algo mayor que él, le acaba de decir que se separaron los Beatles. Se halla sentado en uno de los bancos de la plaza Italia, mirando hacia el zoológico municipal. Tiene muchas ganas de llorar, pero su timidez es aun mayor, por lo que se traga las lágrimas, se despide de su amiga y se va caminando despacio hacia su casa. Por el camino piensa que nunca va a estar tan triste como hoy, excepto que le pasara algo a su mamá. Se acababan de separar las cuatro personas que más feliz lo habían hecho hasta ese día. Tal vez volvería a sentir esta angustia cuando alguno de ellos muriera; pero eso pasaría cuando él ya fuera grande, dentro de un millón de años, así que por ahora no contaba.

Ya en su casa tomó el mate cocido que le había preparado su mamá (odiaba la leche), jugó con su perro Lucifer, y luego miró en la tele Los Autos Locos y el Tunel del Tiempo. Después recordó que tenía tarea para el día siguiente. Debía inventar un problema matemático y encontrar la solución del mismo. Recordó que durante la caminata hacia su hogar, había estado pensando en todas las formas posibles en que podrían ir muriendo sus cuatro ídolos de Liverpool. Le daba veinticuatro; era sencillo escribirlas todas en un papel, una por una. ABCD, ABDC, ACBD...hasta llegar a DCBA. Sin embargo, no le pareció gran cosa un problema que pudiera solucionarse escribiendo y luego contando una a una las posibilidades. Más digno y más dificil sería plantear las posibilidades que existían con los trece hijos que había tenido su abuela, uno de ellos, su madre. ¿En qué orden irian muriendo su mamá y sus tíos? Eso sí era dificil, ya que no se podían escribir las contingencias en un cuaderno, por más páginas que tuviera. No se podía hacer trampa contando con los dedos; había que hallar una fórmula que lo resolviera. Hizo la prueba para una persona, dos, tres, cuatro y cinco. Tardó cerca de dos horas en darse cuenta que había que multiplicar la totalidad de los elementos en forma serial, desde 1 hasta N, sin saber todavía que esa operación matemática ya estaba inventada y se llamaba factorial. Satisfecho con su arduo trabajo, escribió aplicada y prolijamente en su cuaderno de Trabajos Prácticos: “De cuántas formas pueden ir muriéndose todos los integrantes de mi familia”; luego planteaba la fórmula y por último la solución: 6.227.020.800. Algo más de seis mil millones de posibilidades. Guau. Eso seguramente impresionaría a su maestra María Concepción Barros, de la cual estaba perdidamente enamorado.

Al día siguiente, sin embargo, parece que algo salió mal; tal vez se había equivocado cuando hizo las multiplicaciones, ya que la maestra citó a su mamá y esa misma tarde lo llevaron a una psicópata o algo por el estilo. Sí; seguramente había cometido algún error, sin duda. Por eso tal vez lo llevaban con esa señora que le hacía preguntas raras y lo hacía dibujar. Los psicópatas sabían mucho de muertes seriales; quizás entonces esa señora le explicara bien cómo era la solución correcta.

Volvió a su casa sin respuestas y con una desilusión enorme. Mientras la noche caía en Buenos Aires, decidió escribirle una carta a la única persona que no sólo podía sacarle esas dudas, sino que incluso podía decirle el orden correcto en que morirían los Beatles, sus tíos y su madre y muchas cosas más. Además de una larga lista de preguntas que lo preocupaban realmente, le contaba a su destinatario esas dos raras jornadas que le había tocado vivir. Lo que había soñado a la noche, la pelea con su hermana, las charlas con Laura, lo que había almorzado y cenado, sus miedos, sus dudas, sus pequeñas alegrías.


INVIERNO DE 2004. Iván tiene alrededor de cuarenta años. Se divorció hace cinco, tiene dos hijas adolescentes y una novia de 22. Acaba de presentar la quiebra de su pequeña empresa de computación. Tiene decidido comenzar de nuevo en el lejano sur. Ya tiene el pasaje de avión y la mochila armada. Los muebles no podrá llevarlos, así que comienza a taparlos con sábanas y cobertores de nylon. Los más de ocho mil libros tampoco; los va a extrañar. Se detiene en uno de los numerosos estantes de su biblioteca. Saca un libro cualquiera, al azar. Platero y Yo, del pelotudo de Juan Ramón Jimenez. Recuerda a su maestra de quinto. Un destello de nostalgia atraviesa su mirada. De pronto, algo cae del libro. Es un sobre amarillento con una curiosa y enigmática inscripción: “Para ser abierto en el año 2000”. No reconoce la letra. No comprende nada. El año 2000 ya pasó hace rato, piensa. Abre el sobre. Llega a leer algunas preguntas, “¿Está viva mamá? ¿Está vivo John Lennon?”, antes de desplomarse en un sillón. Su novia lo mira y le pregunta qué le pasa. Iván es muy tímido, sin embargo, esta vez deja correr algunas lágrimas mientras continúa con la lectura de la carta más extraña que recibió en su vida.



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25 comentarios:

Lalu dijo...

Quedate tranquilo que no es una publicidad del PRO (por eso pongo que es sarcástico). Mi blog tiene antivirus jajaja.
Disculpà que te conteste en este post.
Gracias por pasarte siempre por mi blog y por los consejos con los videos!
El video es de un chico mexicano,que está a favor del matrimonio gay, pero da las explicaciones que dan los giles de porque no).

Saludos!

Estuve leyendo tu blog,ahora me pongo más tranquila y veo si te comento algo,merece la pena,porque,lo poco que leí me encantó.

Lalu

República de las Palabras

VENUS dijo...

que buen cuento relamente uau, genius. yo de chica me escribia cartas a mi "cuando tengas hijos no le prometas algo y despues no lo hagas y ensima te burles de su desilucion" por ejemplo...pero esto es mas genial.
que bueno que viniste al verjel asi puedo leerte, gracias!

María Beatriz dijo...

Qué linda historia!
Me encantó!

Yo también miraba el Túnel del Tiempo y los Autos Locos!Jajajahjahaj

Saludos!
Maribe

El Chalero Solitario dijo...

Lalu: tenías razón con el video; lo acabo de ver y me pareció excelente.

Venus: Muchas gracias por las opiniones vertidas. Todavía podemos seguir escribiéndonos, para el YO del futuro.

Maribé: Me alegro que te haya gustado la historia. El hecho de escribirme a mi mismo una carta, al Ivan del futuro, creo que me fue inspirado un poco por esa serie.

Caléndula dijo...

!!!Qué bello tu relato!!!

El Chalero Solitario dijo...

Me alegro mucho que te haya gustado, Cale. Te mando muchos cariños, Ivan.

marichuy dijo...

Qué linda y melancólica historia. Los niños, sobre todo cuando tímidos, somos muy dados a escribirnos -y escribir a los demás- cartitas.

Y un poco triste que, quizá, las respuestas fueran negativas.

Saludos desde México y muchas gracias por visitar mi blog

El Chalero Solitario dijo...

Gracias marichuy. Me pone contento que te haya gustado. Se trata tal vez de un ejercicio catártico.

Killa dijo...

Que linda historia!!! me gusto muchisimo...
Gracias por seguir mi blog, por lo que veo tenemos gustos parecidos. Bob Marley, Che Guevara? me caes bien!!!
te dejo un abrazo, y ya te sigo para seguir leyendo, porque me gusto tu blog.

incal dijo...

Que bueno !!!!

No puedo decir nada más que me hubiese encantado poder escribir algo asi ...

me conformo plenamente con tener la suerte de disfrutar la lectura.

Nos estamos visitando
Saludos montevideanos.
Luis

El Chalero Solitario dijo...

Muchas gracias Killia e Incal (Luis); me van a hacer poner colorado. Les mando un cálido saludo desde argentina, Ivan Tchakoff.

Mafalda dijo...

...

Mira tú, ese chico hablando de fractales. Me emocioné.
Un texto inteligente y bien llevado.

Podría llevarte más lejos...más fractal...

Gracias por tu visita.
Soy tardada en llegar y publicar, pero soy segura.

Saludetes desde México.

Mafalda

Lalu dijo...

De chicos,tenemos esa inocencia ,que de grandes nos vamos olvidando,capaz porque hay veces que creemos, que era tan solo un juego de niños,hasta que nos damos cuenta que nos estabamos adelantando ...
De chicos queremos parecer grandes y de grandes queremos parecer chicos. Es algo muy loco jajaja.

Saludos Chalero Solitario!

Lucy in the sky. dijo...

No es que cuestione tus habilidades de imitación, pero, luego de un rato, me dí cuenta que no eras Colin Firth U.U.
¿Qué onda con este texto? ¿Lo escribiste vos? Está bueno :).
Saludos, buena semana.

Mabel Petruccelli dijo...

Atrapa el misterio q va adquiriendo el relato.
Mucha creatividad y sensibilidad!!!
Va a ser un placer visitarte (:
Un abrazo gordo!

El Chalero Solitario dijo...

¿Como te diste cuenta Lucy, que no soy Colin Firth? Jajá.
Con respecto al texto, efectivamente lo escribí yo, como todo lo que hay en el blog. Si hago una excepción y pongo algo de otro autor, lo aclaro. Te agradezco la visita, y buena semana para vos también.

El Chalero Solitario dijo...

Gracias Mafalda por la buena onda. Me interesaría saber cómo es eso de ser más fractal. Le tengo mucho aprecio al pueblo mexicano porque allá por los '70 le dieron asilo a mucha gente que tuvo que huir de una sangrienta dictadura. Cálidos saludos desde argentina.

Muy buena observación Lalu con respecto a la inversión de roles niño-adulto. Ese juego de espejos está presente en el relato. Cuando digo juego de espejos me refiero a que el espejo no solamente refleja, sino que también invierte las imágenes.

Mil gracias Mabel Petruccelli por todas esas cosas lindas que me decís; me vas a hacer poner colorado. Con respecto a la creatividad, no es para tanto. No tuve que inventar nada, simplemente relaté un hecho que me sucedió de niño. Besitus.

Rayuela dijo...

Hola Chalero!
estoy desde hace largo rato leyendo tu blog, encontré cosas geniales y desopilantes, me reí hasta llorar!
Y este relato es buenísimo, con la inversión de roles y ese vocabulario tan frontal! Me encantó!

ya te sigo,Chalero!
(y dios no existe, y aguante cuba!)

besos*

Azul Unada dijo...

Esa carta se la escribió su propio niño y calculo que el lagrimón demostró cuán dormido lo tenía. Qué lindo leer esta historia, qué tierno ese chiquilín y que suerte que los años no lo mataron a él, faltó la pregunta ¿Sigo vivo yo? La lagrima fue una afirmación.
Gracias por tu visita Chaleeerooooo

-Pato- dijo...

Me hiciste reír y emocionar, qué maravilla!

Me haré fan del chalero solitario en cuanto termine este comentario, pero te pido que no te molestes en regalarme la careta porque me da miedito el cardenal cagliero, ajajja!!!

(ah, dejo en tu imaginación si lo que escribo es realidad o ficción, hay de todo como en botica)

Saludos!

El Chalero Solitario dijo...

Hola Silvia Rayuela. Me pone contento el hecho de que te rías con las boludeces que pongo. Por más que trate de hacerme el serio, mi alma de payaso prevalece. Quelevachaché. Besitus.

Qué tal Azul. Linda metáfora y linda también la vuelta de tuerca final. Te agradezco las opiniones, y nos seguiremos encontrando en la güeb. Cariños ;)

Pato querida: Jajá; a mi me pasa lo mismo. Y encima no sabés lo feo que era el Cardenal. Se trata de un pequeño guiño a la gente de Río Negro y Carmen de Patagones, con los que viví cerca de 7 años. Ahí se ve que el chabón es considerado un capo: hay plazas, avenidas, calles, colegios, monumentos, negocios y pueblos con su nombre. A mí me tiene los güebos al plato.
Saludiños chaleriles,

Ivan.

Acariciando el Alma dijo...

Chalero linda historia yo miraba el tunel del tiempo y despues me quedaba soñando que viajaba por el, me encanto visitarte, me haces sonreir y eso es lindo.
besitos para ti Chalero solitario y toro y plata donde los dejaste jajajaja me olvidaba de pinto.

Dejame un Poema dijo...

Chalero eres divertido me haces sonreir, ya te deje otro comentario con Caricias del Alma.
me encanta tu blog.
besitos para ti Chalero

El Chalero Solitario dijo...

Acariciando el Alma y Dejame un Poema: (supongo que sos la misma). Me alegra que te haya gustado este humilde blog. Uno hace lo que puede. Te mando un cariño enorme,

Ivan Tchakoff
alias El Chalero

Anacostia dijo...

Che! Está muy bueno...